Rock impop: Introducción

rockimpop_frontcover      Esta es la Introducción de Rock impop: El rock mexicano en la radio Top 40.

 

Para revisar y/o descargar de forma gratuita el texto íntegro solo hay que dar click acá:

 

 

 

 

Introducción

 

Quiero vivir entre notas musicales
y quiero que me entierren a ritmo de rock.
“Vicioso”: El Tri.

 

Pensar en la mancuerna radio-rock podría no ser novedoso para una investigación, menos aún si la misma está focalizada al dial radiofónico del Distrito Federal. Basta con navegar por Google un rato para confirmar que en varias ocasiones se han escogido ambos elementos para emprender un trabajo de este tipo.

En el recuerdo de los roqueros radiófilos se encuentran en un lugar preponderante nombres como La Pantera 590, Radio Éxitos, Radio Capital, Rock 101, Espacio 59, WFM, Radioactivo, Órbita y, recientemente, Reactor e Interferencia.[1] Todas ellas estaciones de radio especializadas en la difusión de rock. Cada una de las anteriores se ha conservado con añoranza en el recuerdo de quienes las escucharon, de quienes conocieron y se apasionaron por esta música en su juventud o en el transcurso de su edad adulta.

Sin embargo, ¿qué pasaría si se saca de ese contexto al rock y se le estudia como parte de la programación en estaciones de radio de las cuales no era protagonista? Dicho de otra forma: la programación de Órbita siempre iba a sonar roquera porque la estación estaba especializada en rock, pero esta expresión musical no ha sido contenido exclusiva de las estaciones de rock; emisoras calificadas como poperas también la han tocado. Desde Radio Variedades hasta Los 40 Principales son estaciones que no se centran en la difusión de rock, no obstante, le han abierto sus frecuencias en diferentes momentos de la historia de este género musical en México. ¿Qué tanta fue la popularidad que el rock mexicano alcanzó en ese tipo de estaciones entre 1956 y 2006? Tal es la incógnita que pretende despejar el escrito que ahora tienes frente a tus ojos.

¿Qué tanto ha sonado el rock mexicano en las estaciones de pop?, fue la pregunta seminal de este trabajo. Dicha cuestión tuvo que ser acotada y apegarse a ciertos conceptos teóricos. En primer lugar, resulta vago llamar estación de pop a una emisora radiofónica, pues podríamos partir de que todo contenido difundido por radio pretende ser popular, en el sentido de que aspira a ser conocido por el público. Por ello, se cambió el término pop por el de Top 40, un formato radiofónico reconocido por diversos autores y que encaja a la perfección con la línea teórico-argumental de esta investigación apoyada en la teoría de la agenda-setting.

Tanto la teoría de la agenda-setting como la radio de Top 40 trabajan con conceptos similares, lo que es más, el formato Top 40 es un caso ejemplar de cómo funciona la agenda-setting en la radio. Esto, por supuesto, es parte de lo que el lector encontrará en el primer capítulo de este documento. A lo largo del mismo se pretende demostrar que en dicho estilo de hacer radio es posible identificar cada uno de los puntos teorizados por Maxwell McCombs, uno de los padres de la teoría también llamada del establecimiento de la agenda.

Hubo otra fisura que reparar en la pregunta inicial: resulta imposible escuchar las cinco décadas de historia radiofónica que comprende este estudio (1956-2006). De igual modo no hay suficiente documentación escrita sobre la programación radiofónica de la capital. No existe fonoteca ni biblioteca dotada de tal acervo. Por lo tanto, en ese sentido, es difícil conocer lo que se tocaba. Afortunadamente, la radio de Top 40 ofrece una herramienta que contiene de manera fehaciente información sobre aquello que era programado: las listas de popularidad. En ellas es posible observar aquello que se programó en la radio de una época. Gracias a eso se decidió enfocar la presente investigación a dichos listados musicales, los cuales normalmente están basados en la programación de las emisoras de radio. Esto también será expuesto a lo largo del texto.

Las listas recogidas para este trabajo provienen, en su mayoría, de la tesis de maestría en comunicación de Fernando Mejía Barquera, El soundtrack de la vida cotidiana: radio y música popular en México D.F. (2006). Además, quien esto escribe realizó listados basados en información de la revista Eres. Por último, se recurrió a los charts anuales de MTV Latinoamérica mejor conocidos como “Los 100 + pedidos”. Gracias a la existencia de esas listas de popularidad fue posible conocer la música que fue difundida en radio durante el periodo limitado para esta investigación.

Vale la pena detenerse un momento para explicar de una forma somera el título de este trabajo: Rock impop: el rock mexicano en la radio Top 40. Quizá sea extraña la presencia del término impop. Pues bien, esa palabra se usa gracias a que representa un juego de significados. Además fue tomada de la entrevista realizada con Jaime López para esta investigación. ¿Cuál es ese juego de significados? Lo impop no niega su popularidad, sin embargo, no es lo más popular. Mejor dicho, es lo menos popular de lo popular.

De nuevo sobre El soundtrack de la vida cotidiana, es obligado hacer hincapié en que Rock impop podría ser considerada hija académica del trabajo de Mejía Barquera. Mientras la tesis de Maestría en Comunicación del investigador indaga sobre las características de la programación musical en todo el dial radiofónico capitalino (AM y FM, con inclusión de todos los géneros musicales difundidos) y revisa un periodo mucho más largo que Rock impop (década de los cuarenta hasta 2005), esta última sólo se centra en la radio de formato Top 40 y la transmisión de rock mexicano, y abarca en un periodo un poco más corto: 1956-2006. Además, ambos trabajos se basan en teorías distintas. No obstante todo ello, para la elaboración de este documento, la lectura (y relectura) de El soundtrack de la vida cotidiana resultó ser una fuente invaluable de datos.

Volvamos al punto de las listas de popularidad, preocupación que, por cierto, también comparten los trabajos referidos arriba. Quizá a algún lector le resulte extraño encontrarse con que una lista de popularidad pueda ser útil para una investigación académica. No debería haber ninguna sorpresa. Como radioescuchas, solemos conocer los tops como un concurso para saber qué músico es el más conocido por el público o cuál es la canción que más gente canta, en fin, ideas que podrían parecer inútiles para una labor académica. Sin embargo, las listas de popularidad tienen una importancia significativa dentro de las industrias musical y radiofónica. Ningún listado se hace por ocio, todos tienen una intención. En la radio, dicha herramienta ofrece directrices al programador sobre aquello que debe ser más difundido y lo que mejor debería bajar o salir de rotación; en la industria discográfica, las listas de popularidad dan a conocer a disqueras, patrocinadores y promotores, los músicos o canciones que están siendo exitosos, aquellos que podrían representar un buen negocio. Estos son algunos aspectos de lo que el lector podrá encontrar en el segundo capítulo.

Hay dos fenómenos que sazonan y dan cierto punto de polémica a ese capítulo II: la payola, ejercicio en el que un programador recibe un pago por la transmisión de canciones, y la censura, en este trabajo vista como un filtro de contenidos. Ambos términos son casi tabú dentro de la radio, son temas de los que es mejor no hablar cuando hay un micrófono prendido. Por un lado, la payola parecería ser el camino seguro al éxito de una canción (la llave mágica para entrar al top  radiofónico); por el otro, la censura podría conducir al fracaso radiofónico de una pieza.

Censura y payola no son los únicos elementos con potencial polémico en este trabajo, hay uno más que posiblemente dejará atónito a todo aquel que se jacte de ser roquero. En ocasiones, a falta de una definición precisa de rock, los fanáticos de este estilo musical incluyen o excluyen del rock a los músicos de acuerdo a atributos que van más allá de lo estrictamente musical. Por ejemplo, la música de Los Rebeldes del Rock poco tiene que ver con la de Nobilis Factum o El Clan, o la de estos con la de Panteón Rococó o Cristal y Acero. No obstante, a todos ellos se les acepta como parte del rock mexicano. Lo mismo pasa con los que son excluidos de este grupo. Difícilmente alguien se atrevería a proclamar a Yuri o Timbiriche como roqueros.  En suma, la aceptación o negación del rock, en muchas ocasiones, depende de quién ejecuta o interpreta la música y no, paradójicamente, de las composiciones.

Este texto se despega de dicha forma de definir al rock. Aquí no se generaliza de tal forma el quehacer del músico. Esto gracias a que el compositor (o intérprete), antes de ser roquero es músico y se dedica a hacer música que, en el mejor de los casos, está alejada de las ataduras que dan las etiquetas. Por ello, el músico X puede componer o ejecutar un día rock, al siguiente bolero y un mes después cumbia. Entonces, basado en ello, la concepción del rock en este libro no depende del músico (banda o solista), sino de la composición en sí misma. Con esto, ¿alguien puede asegurar que todo lo que hizo Caifanes fue rock y todo lo que interpreta Yuri no lo es? En el capítulo III se encuentra la respuesta adecuada a este problema.

A todo esto: ¿Cuál es el fin de Rock impop? En primer lugar, encontrar cuál ha sido la popularidad de ese estilo musical hecho por mexicanos en las emisoras de Top 40. No obstante, a lo largo del desarrollo del trabajo se revisará si dicho formato de radio es capaz de establecer una agenda musical para sus radioescuchas. No confundir con imponer, la radio no impone gustos musicales. Lo que sí hace, y es algo que también pretende demostrar este trabajo, es aprovechar las inclinaciones musicales del público para ofrecer composiciones adecuadas a esos gustos. Entonces, si la música que la radio difunde gusta, es posible que los discos que incluyen dicha música sean comprados. Es aquí cuando entra la variable rock mexicano para este documento.

No es común que cuando se escribe de rock mexicano la temática sea popularidad. Es más, hay quienes califican despectivamente a un grupo o canción de rock como vendido o choteado cuando se vuelve popular. Para este trabajo esa idea no vale. Aquí se parte de la idea de que el rock mexicano es popular y no hay nada de reprochable en ello, es por esa razón que busca escrutar el nivel de popularidad que esta música ha tenido a lo largo de su historia de acuerdo a la información arrojada por los tops. Una de las razones por las cuales en esta investigación no se estudia la programación del rock mexicano en las estaciones de radio de rock es porque se tiene el interés de  observar el comportamiento de esta música en un universo llamado industria musical y no sólo dentro del mundo del que es dueño (las estaciones de rock mencionadas al inicio de esta introducción, es decir, el nicho de mercado natural de esta música). El rock mexicano, a pesar de todo, es parte de una industria y, como tal, ha tenido momentos de alta producción y otros en los que esta ha bajado. Las razones de esos cambios pueden ser demasiadas, algunas de ellas están en el cuerpo de este texto.

Una vez dados a conocer los objetivos de este documento vale la pena mencionar la hipótesis que servirá de guía: las listas de popularidad son una muestra de la realidad musical de un momento y espacio dado, por lo que el rock mexicano ha gozado de tres periodos de popularidad entre 1956 y 2006 a partir de su presencia o ausencia en los tops.

Se dividieron los 50 años estudiados en tres periodos.[2]

1)      16 años: 1956-1971.

2)      16 años: 1972-1987.

3)      19 años: 1988-2006.

 Las bases para dividir los 50 años en tres periodos son dos:

a)      Festival de Rock y Ruedas de Avándaro de 1971.

b)      Inicio de la campaña Rock en Tu Idioma con grupos mexicanos en 1988.

Ambos fenómenos tuvieron importancia (como parteaguas o hito, o como se les quieran llamar) en la relación que el rock mexicano tuvo con las estaciones de Top 40 en distintos momentos. Es cierto, ni el Festival Avándaro ni Rock en Tu Idioma fueron campañas creadas desde la radio, no obstante, su realización repercutió en el nivel de programación que el rock tuvo en emisoras radiofónicas. Por su parte, la investigación se cierra en 2006 por ser el año en que el rock cumplió 50 años en México; es una simple labor de redondeo.

El rock mexicano se comprende de infinidad de estilos o ritmos. Quizá sería más apropiado abordar este término en plural (los rocks mexicanos). Pretender que sólo existe un rock sería un grave error. Por tanto, este trabajo corre el riesgo de generalizar algo que es imposible reducir a sólo una de sus partes. A final de cuentas, la presente investigación no planea encontrar sólo el nivel de programación que el rock mexicano ha tenido en emisoras de Top 40, sino que, como objetivos secundarios o adjuntos, también se interesa en saber cuáles son esos tipos de rock (e intérpretes) que han gozado de la popularidad radiofónica. Si bien hay quienes definen a esos géneros y grupos (o solistas) que han sido populares como vendidos, este trabajo los compra.

Ahora bien, Rock impop se centra sólo en el rock mexicano que ha sonado en la radio del Distrito Federal, pero de ninguna manera cree que ese sea el único rock existente. La radio es incapaz de incluir toda expresión emparentada con el rock. Además, aquí se entiende que hay música que jamás ha encontrado la difusión radiofónica ya sea por diversos obstáculos externos u otras razones. Sumado a ello, Rock impop no puede abarcar todo, al igual que la radio. Ya será motivo de otro trabajo indagar la importancia o aceptación popular de artistas que hasta son desconocidos para algunos roqueros (por ejemplo, Jaime Moreno Villarreal, Las Ventanas, Arturo Meza, Iconoclasta o Los Tepetatles, entre otros).

Finalmente, no queda más que invitar al lector a que continúe la revisión de todas y cada una de las páginas. Rock impop no está compuesto de afirmaciones absolutas, al contrario, pretende ser el punto de arranque de distintas reflexiones en torno al rock mexicano y la radio. Es momento de comenzar un slam teórico sobre el rock mexicano y su relación con la radio de Top 40, así que aviéntense todos.


[1] Estaciones actuales como Universal Stereo y Mix también transmiten clásicos de rock, sin embargo, ninguna se define a sí misma como estación de rock.

[2] En realidad son 51 años ya que cada año, desde 1956 hasta 2006, fue estudiado.

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