Rock impop: ¿La payola es ilegal?

rockimpop_frontcoverEste es un fragmento de Rock impop: El rock mexicano en la radio Top 40.

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También puedes checar el .pdf. Rock impop. El rock mexicano en la radio Top 40

 

 

 

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En México, la payola no es ilegal. Al menos en la Ley Federal de Radio y Televisión y en el Reglamento de la Ley Federal de Radio y Televisión no se hace alusión a ella o a pagos que puedan recibir emisoras de agentes externos, ni siquiera en los artículos referentes a la publicidad. En ninguno de los 107 artículos (ni en los siete transitorios) que integran la Ley se menciona algo relacionado a la payola. En el único capítulo del título sexto “Infracciones y sanciones” (que es en el que podría existir algo relacionado a la payola, ya que se tiende a pensar que es un acto ilícito), este movimiento de corrupción no tiene existencia. En el Reglamento ocurre lo mismo: ausencia total de cualquier referencia  a la payola. He aquí un ejemplo de una laguna legal en la que lo que no está penalizado por la ley no puede ser juzgado, castigado y, mucho menos, perseguido.

¿Entonces por qué existe la idea de que la payola es ilegal? Por la cercanía con Estados Unidos, país donde este acto sí está penalizada por la ley. La Federal Communications Commission (FCC), instancia encargada de la regulación de los medios de comunicación, incluye en su reglamento lo siguiente:

“When a broadcast licensee has received or been promised payment for the airing of program material, then, at the time of the airing, the station must disclose that fact and identify who paid for or promised to pay for the material. All sponsored material must be explicitly identified at the time of broadcast as paid for and by whom, except when it is clear that the mention of a product or service constitutes sponsorship identification.”[1]

En México, en el plano moral, y en especial de la deontología profesional, la payola sí está castigada debido a que se trata de un acto corrupto que usa un bien de la nación (el espacio radioeléctrico) como medio de enriquecimiento de algunas personas,[2] por ello nadie acepta su ejecución, porque aunque no sean penalizados, la reputación y el profesionalismo de una persona del medio se viene abajo.

Aunada a la laguna legal, la Cámara de la Industria de Radio y Televisión (CIRT), órgano que aglutina a los concesionarios de radio y televisión, tiene publicados los Principios para la creación de códigos de ética de las emisoras de radio y televisión,[3] en donde se manejan nueve puntos (I. Lenguaje, II. Familia, III. Sociedad, IV. Convivencia humana, V. Religión, VI. Programas infantiles, VII. Noticias, VIII. Salud y ecología y IX. Publicidad) en los que tampoco se menciona nada relacionado a la payola. Todos esos puntos sirven como directrices para que cada medio en particular realice su propio código de ética interno, pero lo alarmante es que tampoco la CIRT deja claro nada en contra de la payola. También la omite al igual que la ley.

 

Por lo tanto, ni la legislación mexicana ni la ética profesional en México hablan respecto a la payola. Es un tema que se prefiere tener silenciado o, como se escribió al inicio de este subtema, nadie quiere hablar sobre él teniendo un micrófono encendido enfrente. La investigación mexicana también está rezagada en este tema. Es difícil encontrar estudios dedicados al cien por ciento a la payola en México, sin duda no sólo se trata de una laguna legal, también es una laguna en la investigación especializada.

La comprobación de la existencia de la payola es difícil, no se puede asegurar que las estaciones de Top 40 la ejercen sin tener pruebas de ello, pero queda una duda: en el caso de que no exista la payola, ¿por qué en todas las estaciones de este tipo suena exactamente la misma música? Javier Trejo Garay tiene una respuesta: “[…] lamentablemente, existe esta percepción de que un artista que no es conocido probablemente no le va a atraer a la gente, ya que está dada a escuchar lo conocido. Por eso poner o incluir muchas canciones, cantante o grupos nuevos es un riesgo para una estación de radio, riesgo entre comillas, porque debes darle la seguridad a la gente de que va a encontrar lo que ellos quieren escuchar. […]”[4]

Además de la uniformidad que requiere el formato Top 40, no se debe ignorar que las relaciones que entablan entre sí empresas discográficas y radiodifusoras suelen ser estrechas, esto con el fin de apoyarse mutuamente. Ambas se benefician: la estación de radio tiene contenido con el cual llenar la programación y la discográfica da a conocer la música que tiene a la venta. Con payola o no, la industria discográfica es un círculo cerrado en el cual pocos se arriesgan a tocar música que nadie más toca. Hay que recordar lo citado en el punto “¿Quién establece la agenda del medio?”: “después de todo, el establecimiento de la agenda es una parte importante del trabajo de relaciones públicas.”[5]


[1] The FCC’s payola rules. http://www.fcc.gov/cgb/consumerfacts/PayolaRules.html Revisado el 10 de marzo de 2011. Traducción: Cuando un concesionario recibió o le prometieron un pago por transmitir material al aire, la estación debe dar a conocer este hecho e identificar a la persona que pagó o prometió pagar por el material al momento en que se transmite. Todo material patrocinado debe ser identificado como tal y dar a conocer a quien pagó de manera explícita al momento de la emisión, a excepción de cuando se deja claro que la mención del producto o servicio constituye la identificación del patrocinio.

[2] Aunque la estación esté concesionada y, por ello, se le permita el lucro, la payola es un acto discreto en el que no hay pautas de publicidad que sean declaradas. Además, es un acto en el que el dinero no llega a la emisora, sino a los bolsillos de un trabajador de la estación, acto en el cual está usufructuando un bien de la nación.

[3] CIRT. http://www.cirt.com.mx/cirt/etica.html Revisado el 16 de marzo de 2011.

[4] Javier Trejo Garay, entrevista realizada para este trabajo, pregunta 11, véase completa en Anexo.

[5] McCombs, op. cit., 199.

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