Rock impop: El top: Las canciones que están pegando

rockimpop_frontcoverEste es un fragmento de Rock impop: El rock mexicano en la radio Top 40.

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También puedes checar el pdf. Rock impop. El rock mexicano en la radio Top 40

 

 

 

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Como ya se ha mencionado en párrafos anteriores, esta investigación se centra en la música que se programó entre 1956 y 2006 en las estaciones de radio de Top 40 y, debido a que es imposible conseguir las grabaciones de dichas estaciones, una de las formas de saber lo que se programaba en ellas es por medio de las listas de popularidad o tops que se publicaban en revistas especializadas en música. Por esa razón es importante saber qué son las listas de popularidad, cómo intervienen en la programación de una estación de radio y lo fundamentales que son para la industria musical, ya que significan fotografías de la actualidad musical de un espacio-tiempo definido.

 

La popularidad radiofónica

 

Dentro del ámbito de la industria musical se hace por lo común una división en dos grandes grupos: en primer lugar está la música culta, docta, de academia o simplemente conocida como clásica;[2] en segundo lugar está la música popular.[3] Ambas clasificaciones son agua y aceite aparentemente: mientras la primera clasificación se basa en una idea de la música como algo de difícil apreciación y que no está al alcance de cualquier persona, a la segunda clasificación se le relaciona frecuentemente con productos comerciales vacíos en cuanto valor estético y de fácil escucha para la gente que no cuenta con un oído educado. Todo esto parte de supuestos erróneos, sin embargo, están presentes.

De lo anterior habla Simon Frith en un texto llamado Hacía una estética de la música popular en donde el autor pretende encontrar una manera sociológica en la que la música pueda ser estudiada sin necesidad de entrar en el terreno de la musicología. Siguiendo la línea de esa dicotomía entre música culta y popular parecería que la primera no puede ser popular y la segunda no puede ser culta.

La radio también ha hecho distinciones entre ambos tipos de música. Ejemplo claro es que en Opus 94.5 FM difícilmente sonará algo de Thalía y en Los 40 Principales 101.7 FM nunca sonará algo de Jospeph Haydn, al menos no como contenido principal, quizá sí suene como fondo musical o como parte de musicalización de un spot o ID,[4] pero no como parte del contenido musical principal.

Una vez reseñada la distinción musicológica de la propia música, se puede seguir al punto siguiente: la popularidad de la música popular. ¿Qué hace de un grupo, solista o canción algo popular? Es conocido que algunos músicos de música popular son parte de una industria, la cual se guía por ventas y ese es un factor determinante para conocer la popularidad de algo: a más ventas mayor popularidad. En cuestión radiofónica pasa lo mismo, a más tocadas más popularidad.

Las ventas y las tocadas en radio no dan cuenta de la calidad intrínseca de la música, el auditorio no siempre basará sus gustos en el factor artístico, estético o teórico, “el término más equívoco en la teoría cultural es, en efecto, el de ‘autenticidad’. Lo que debemos examinar no es cuán verdadera es una pieza musical para alguien, sino cómo se establece a priori esa idea de verdad: la música pop de éxito es aquella que logra definir su propio estándar estético”,[5] es decir, la música pop (como apócope de popular) no tiene, sociológicamente hablando, los mismos estándares estéticos que la música culta, se guía por una estética y lógica propias en las que los objetivos para realizar una pieza musical pueden ser otros a los de la música de academia.

Claro que entre los objetivos se puede destacar que el compositor desee comunicar algo o dar a conocer un mensaje social, político, sentimental, ecológico, artístico, etcétera, pero el primer objetivo de la música popular difundida en medios de comunicación concesionados es vender discos o conciertos. ¿Cómo se pueden vender esos discos? Dando a conocer que existen por medio de la difusión radiofónica –principalmente- con sencillos promocionales. Esos sencillos promocionales encuentran su lugar en las estaciones de Top 40, emisoras que los ponen a competir entre sí en un ranking semanal, quincenal, mensual y/o anual con diferentes números de escaños o puestos a ocupar.

“Cada medición mide algo distinto o, para expresarlo de modo más exacto, cada medición construye su propio objeto de medida”,[6] así es que pueden existir listas de expertos dedicados a medir la calidad musical de un tema, pero las listas de las estaciones de Top 40 no buscan calidad necesariamente, buscan ventas, que el público conozca los temas musicales y que suenen en la radio. Eso es lo que se mide en las listas de popularidad y lo que hace popular a un músico o canción.

“Estas listas se nos presentan como un estudio de mercado: miden algo real –las ventas y las emisiones de radio- y lo representan con todos los atributos propios de un aparato científico y objetivo. Pero de hecho, lo que las listas revelan no es más que una definición específica de lo que debe ser computado como música popular: ventas de discos (en las tiendas adecuadas), emisiones de radio (en las emisoras adecuadas).”[7] Frith califica este tipo de listas como toscas y agrega: “Las listas proporcionan discos seleccionados conjuntamente en el seno de la comunidad de mercado, definen de un modo muy específico ciertos tipos de consumo como afirmación colectiva.”[8]


[2] La verdadera música clásica corresponde al periodo clásico (de ahí el nombre) que tiene como fechas límite 1750 y 1820. Aunque comúnmente se le suele definir con ese adjetivo a toda la música de academia sin importar si es renacentista, barroca, medieval o de cualquier otro periodo de la historia de la música.

[3] En esta clasificación comparten lugar desde el rock and roll y el blues hasta la cumbia y la salsa con el pop, es la que Fernando Mejía Barquera define como música popular comercial. Véase Mejía Barquera, op. cit., 434.

[4] Identificación.

[5] Frith Simon. Hacía una estética de la música popular. Documento .pdf consultado en internet el 13 de septiembre de 2011. http://sociologiacultura.pbworks.com/f/Frith.pdf pp. 4

[6] Ibid, 5.

[7] Ibid, 4.

[8] Ibid, 5.

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