Rock impop: El hoyo funky del rock mexicano

rockimpop_frontcoverEste es un fragmento de Rock impop: El rock mexicano en la radio Top 40.

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También puedes checar el pdf Rock impop. El rock mexicano en la radio Top 40

 

 

 

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Sin duda, el gran hito en la historia del rock mexicano es la realización del Festival de Rock y Ruedas de Avándaro.[1] Este evento estuvo relacionado con los medios de comunicación desde su concepción.

La idea fue gestada en Telesistema Mexicano, hoy Televisa. Justino Compeán y Eduardo El Negro López Negrete invitaron a Luis de Llano Macedo a que produjera una noche mexicana con algunos grupos de rock para los corredores del Circuito Avándaro, una carrera de automóviles que se realizaba en Valle de Bravo. En aquel tiempo, Luis de Llano Macedo producía un programa dominical llamado La onda de Woodstock, conducido por Jacobo Zabludovsky y en el que colaboraban Jaime Almeida, Carlos Alazraki y Joaquín López-Dóriga, entre otros. La onda de Woodstock era el programa dominical matutino del canal 2, así que De Llano vio en la realización de la noche mexicana la posibilidad de tener material para el programa. Por ello, el festival fue grabado con la Unidad Crucero de Telesistema Mexicano.[2]

La respuesta de la gente al festival fue inesperada. En un inicio se planeaba tener únicamente a una o dos bandas la noche del 11 de septiembre y el público sólo estaría integrado por los corredores con sus familias. No esperaban a más de 4 mil personas.[3] Pero el día del festival se presentaron 11 conjuntos (además de algunos palomazos y pruebas de sonido realizadas desde el viernes 10 de septiembre) que contaron con la presencia de un público conformado por más de 200 mil personas.[4] Nadie, ni siquiera los organizadores, esperaba tal respuesta del público y menos aún la reacción de los medios y la sociedad en general.

Desde la planeación del festival, Justino Compeán invitó a Ramiro Garza a que Radio Juventud (Canal 660 AM) fuera la emisora encargada de la transmisión en vivo del mismo. Así cuenta Ramiro Garza, quien se encargó de la producción de la transmisión del festival desde el Distrito Federal, el acercamiento del actual presidente de la Federación Mexicana de Fútbol:[5]

“[…] me fue a ofrecer Justino Compean, el que ahora es presidente de no sé qué (era muy amigo de El Negro López Negrete, hijo de un político), y luego Justino (a López Negrete):

–Vamos a transmitir Avándaro, consíguete una estación de radio –y Justino fue con nosotros.

–Oye, ¿cómo ves esto, Ramiro?

–No, pues está bien, es rocanrol –yo inocente, pues órale–. Consígueme un patrocinador para que tenga yo un pretexto… Coca Cola. Coca Cola presenta Avándaro. –Conseguimos alguien que nos pagó el transporte, los locutores, Félix Ruano, era el locutor de control remoto, dos operadores, uno para control remoto y otro para consola y lo aprobaron. En aquella época vendían una hora como por 580 pesos, yo le dije a Justino:

–Es muy difícil, si te rentan la hora [de producción] en 3 mil, te va bien.

–¿Tú crees que la Coca Cola se atora, tres mil no, diles que les ofrezco 5 mil –y les firma el cheque por adelantado, ¡ah caray!, como llevaba yo un 5% de comisión, me encantó.”

Entonces, Telesistema Mexicano estuvo presente en el festival con cámaras de la Unidad Crucero. Radio Juventud envió a Félix Ruano Méndez y Agustín Meza de la Peña para la conducción de la transmisión en vivo. Además de ellos, entre otros medios, la revista Piedra Rodante mandó corresponsales y fotógrafos, y Alfredo Gurrola comandó a un grupo de cineastas superocheros (Sergio García Michel, David Celestino y Bosco Arochi) que filmaron aspectos del festival. El periódico Excélsior mandó al escritor Parménides García Saldaña como corresponsal, a quien le publicaron una nota de color el mismo día del concierto (11 de septiembre). Y tanto en Excélsior como en La Prensa se publicó un desplegado en el que invitaban al público a escuchar la transmisión por 660 AM.[6] Todo parecía indicar que la relación de los medios con el festival iba a ser cordial pero un día después todo cambió.

Los acontecimientos que desterraron por completo en el periodo 1972-1987 al rock mexicano de la radio ocurrieron durante la actuación de Peace and Love. Fueron cuando Ricardo Ochoa, vocalista de la banda, gritó: “Chingue a su madre el que no cante” antes de tocar la canción llamada “Marihuana”, además, por supuesto, de la supuesta apología al consumo de drogas de ese tema. En ese instante se paró la transmisión de Radio Juventud[7] y al rock mexicano se le cerraron los micrófonos de la radio por casi una década. Así cuenta la experiencia Ramiro Garza:[8]

“[…] comenzó todo muy bien, la transmisión como a las 11 de la noche. Y como a las tres de la mañana yo ya estaba muy cansado y me dormí. La mañana siguiente, a las nueve de la mañana, que me hablan a la casa:

 –Te llaman de la Secretaría de Gobernación.

 –¡En la torre!, ¿qué pasó?

 –Mire usted, habla la secretaria del licenciado –ahorita me acuerdo cómo se llama–, encargado de radio, que por favor venga usted sin excusa ni pretexto a las 11 de la mañana al despacho aquí de la Secretaría de Gobernación.

 –Sí, cómo no –yo pensé: Ha de ser para felicitarme por ser un exitazo. Nada. Que me encuentro yo con un señor muy serio, de lentes, delgado, muy agradable:

–Ramiro, ha cometido usted un gran error.

–¿Por qué? Yo sólo hice la transmisión.

–Sí, pero la transmisión era su responsabilidad.

–No pasó nada. Los muchachos se soltaron baile y baile pero eso no se vio, hasta se encueraron pero eso tampoco se vio en el radio. –Y el licenciado medio sonriendo–, ¿no pasó nada? –se voltea en su silla giratoria y echa a andar una grabadora en la que grabó la transmisión y lo primero que oigo: ‘¡Marihuana! Jajaja’–.  No pasó nada verdad. Una estación de radio promoviendo la marihuana.

–Es que yo no lo escuché.

–Ese es su problema, usted debió haber estado al pendiente para que la segunda vez que dijeran marihuana cortaba usted la transmisión.

–Pues sí.

–Bueno mire, yo sé antecedentes suyos, que es una gente trabajadora, universitaria y todo, vamos a dejarlo así, si nadie se queja no ha pasado nada, ¿entendido? Porque a mí también me gusta el rock.”

Hubo otros hechos que fulminaron la imagen del festival y, de paso, al rock mexicano en los medios de comunicación: la encuerada de Avándaro, la presencia de drogas, una bandera de México que en lugar de tener el escudo nacional tenía el símbolo de amor y paz, y la presencia de algunos hippies hicieron que gran parte de la opinión pública desaprobara lo ocurrido en Valle de Bravo. Tan sólo en el periódico Excélsior, el tema fue parte de la primera plana durante una semana y media. No cabe duda de que lo que en un inicio era sólo un festival de música también “tuvo repercusiones políticas; tan fue así que se le satanizó al instante y el gobierno apretó la represión contra todo tipo de evento rocanrolero.”[9]

 

Durante el periodo al que atañe este subtema, el rock capitalino, todo, desde el progresivo hasta el punk, tuvo que refugiarse a partir del Festival Avándaro en los llamados hoyos funkies, además del Tianguis Cultural del Chopo creado en 1980; lugares que ni siquiera estaban acondicionados para montar conciertos. La radio comercial y la televisión eran metas de difícil acceso para los músicos roqueros. Por el lado de la radio pública, Radio UNAM y Radio Educación se convirtieron en las únicas opciones viables para los músicos de rock.

El reingreso del rock a los medios de comunicación, no así a las listas de popularidad, fue a mediados de la década de los ochenta, en primer lugar con el reconocimiento que logró tener Chac Mool con su disco Caricia digital (1984). “[…] fue algo maravilloso porque fuimos el primer grupo verdaderamente fuerte que dio giras por toda la república, tocamos en todos lados, desde circos, centros de convenciones, ferias. Hicimos mucha televisión: en el trece, en el once; salimos en todos los periódicos cuando en ellos no se publicaba nada sobre rock.”[10] Y en segundo lugar con las agrupaciones que conformaron el disco de Comrock de 1985. [11]

Hacia finales de esa misma década (1987), BMG Ariola vio el potencial comercial del rock en español y lanzó la campaña llamada Rock en Tu Idioma, en cuyo principio contaba sólo con agrupaciones españolas y argentinas, pero hacia 1988 incluyeron agrupaciones mexicanas que lograron éxito radiofónico como Neón, Los Amantes de Lola, Maldita Vecindad y Caifanes.[12]

El periodo de las siguientes listas de popularidad abarca de 1972 por ser el año posterior al que se realizó el Festival Avándaro. 1987 fue la fecha elegida para cerrar este lapso gracias a que se trata del año previo al inicio oficial de Rock en Tu Idioma con bandas mexicanas. Cabe mencionar que el primer movimiento de BMG Ariola con respecto a dicha campaña fue la realización de un concurso nacional de bandas de rock en diciembre de 1987, y no fue hasta enero del siguiente año cuando se dieron a conocer los ganadores.


[1] Para más información sobre el festival, véase Después de Avándaro: el hoyo negro del rock mexicano. http://www.maph49.galeon.com/avandaro/avandaroa.html.

[2] Luis de Llano Macedo, entrevista realizada por el autor para el documental Rock sin ruedas (sin editar), véase en Anexo.

[3] Luis de Llano Macedo, entrevista con el autor para el documental Rock sin ruedas (sin editar), pregunta 8, véase completa en Anexo.

[4] Se suelen manejar diversas cifras. Notas periodísticas de Excélsior, El Universal, El Día y otros periódicos suelen mencionar “más de 150”, mientras que José Agustín asegura que fueron 250 mil en Tragicomedia mexicana II.

[5] Entrevista realizada para este trabajo, pregunta 11, véase completa en Anexo.

[6] Fotografía del periódico en “El efecto Avándaro” del Capítulo II de esta investigación.

[7] Recordar que en el apartado “El efecto Avándaro” del Capítulo II de esta investigación, Agustín Meza de la Peña asegura que la decisión de cortar la transmisión fue de la propia gente de la emisora.

[8] Entrevista realizada para este trabajo, pregunta 11, véase completa en Anexo.

[9] José Agustín Ramírez, La contracultura en México. La historia y el significado de los rebeldes sin causa, los jipitecas, los punks y las bandas, Grijalbo, México, 1996, 89.

[10] Carlos Alvarado de Chac Mool en Valdez Cruz, op. cit.,  172.

[11] El sello Comrock fue vendido a WEA (Warner) en 1988 como una opción para competir contra Rock en Tu Idioma de BMG Ariola. http://archivodelrockmexicano.blogspot.mx/2006/12/duele-se-estremece-el-corazn-cuando-lei.html Kenny y Los Eléctricos, El Tri, Casino Shangai, Mask, Ritmo Peligroso, Los Clips y Punto y Aparte eran las bandas que tenían contrato con Comrock.

[12] Se ahondará más al respecto en el apartado correspondiente al periodo 1988-2006.

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