Rock impop: Género proscrito

rockimpop_frontcoverEste es un fragmento de Rock impop: El rock mexicano en la radio Top 40.

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También puedes checar el archivo pdf Rock impop. El rock mexicano en la radio Top 40

 

 

 

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Ya se ha mencionado que el Festival de Rock y Ruedas de Avándaro no fue el único hecho que desterró al rock (ya sin el and roll) de la programación de estaciones de radio de Top 40. El encumbramiento de las baladas como género predominante en la radio es la razón principal de ello. La consecuencia directa que sí tuvo el Festival de Avándaro dentro del rock mexicano fue la disminución drástica del trabajo para los músicos que se desenvolvían en géneros como el blues, hard rock, psicodelia y rock progresivo, por lo que algunas agrupaciones tuvieron que mudar de estilo.[1] Tal es el caso de La Revolución de Emiliano Zapata, una de las bandas ausentes en Avándaro, pero que sin duda con sólo dos LPs[2] (La Revolución de Emiliano Zapata de 1971 y La verdadera vocación de Magdalena de 1972) logró hacerse de buena reputación dentro de los círculos del rock nacional. Además, “Nasty sex”, sencillo del disco homónimo, pudo ser tocada en radio y tener cierta popularidad en diversas estaciones de Guadalajara (ciudad natal de la agrupación), Ciudad de México y, gracias a Polydor (discográfica con la que la banda tenía contrato), también en Europa.[3]

En 1972, los tapatíos comandados por Javier Martín del Campo grabaron el soundtrack de la cinta La verdadera vocación de Magdalena. Todavía con Polydor, el conjunto grabó tres EP:[4] La Revolución ataca (1973), Gonna leave (1973) y Congore tumbero a la mar (1973).[5] Para 1975, “La Revo” no sólo cambió de disquera (de Polydor a Dimeca), sino que su estilo se transformó a las baladas. La más exitosa de ellas se puede ver en la lista anual de popularidad de 1976: “Cómo te extraño”.

En el periodo acotado entre 1972 y 1987 hay una baja considerable en el número de canciones de rock incluidas en las listas de popularidad anuales. Sin embargo, debe hacerse hincapié en algunos aspectos: El primero de ellos es recordar que la consideración de rock no está en quién interpreta la canción, sino a qué suena esta. De guiarse por la primera opción, tendría que ser considerada para este trabajo “Cómo te extraño” de La Revolución de Emiliano Zapata. Por ejemplos como este fue que se decidió tomar en cuenta la canción y no al artista. Los otros aspectos son los siguientes.

Es indispensable hacer la observación de que el rock and roll (Los Rebeldes del Rock, Los Locos del Ritmo, Los Hermanos Carrión, etcétera) desapareció por completo de las listas de popularidad de este periodo.

Roberto Jordán y Angélica María, considerados durante la década de los sesenta como rocanroleros, colocaron solamente baladas en las listas de popularidad en la década de los setenta. Roberto Jordán tiene “No se ha dado cuenta”, “Rosa marchita” y “Juegos en mi mente”. Por su parte, Angélica María tiene dos rancheras: “Tú sigues siendo el mismo” y “Me gusta estar contigo”. El caso de “Noches de verano”, interpretado por Angélica María y Raúl Vale, es interesante, pues es un cover de “Summer nights” de la cinta Grease. Se puede asegurar que el éxito de la versión en español de esa canción se debe al éxito de la cinta estrenada en 1978.

Los casos que se presentan a continuación pertenecen a la década de los ochenta y, por inverosímil que parezca para algunos, son parte de lo que en México conocemos como pop. Pues resulta revelador que el rock popular estuvo en manos de, por ejemplo, Timbiriche,[6] en especial con “Corro, vuelo, me acelero” y “Besos de ceniza”, canciones en las que los riffs de guitarra sin duda son de rock.

Yuri es otro ejemplo que llama la atención. No sé puede negar la influencia que el sonido aclamado internacionalmente tuvo en la música de la veracruzana. En 1984, tuvo como éxito “Karma kamaleón”, cover de “Karma chameleon” de Culture Club. Pero la canción que tiene pertinencia para este escrito es “Dame un beso”, en la cual el sonido new wave y synth pop de agrupaciones como Devo, Kraftwerk y Gary Numan (en México, Caricia digital de Chac Mool es un ejemplo de ello) es clarísimo. Es posible asegurar que “Dame un beso” es un synth pop edulcorado para sonar en la radio mexicana, es decir, abrevó de un sonido que entonces estaba siendo exitoso a nivel mundial, pero dirigido a un público no acostumbrado a ese estilo de música.

El último caso por abordar es el de “Ni tú ni nadie” de Alaska y Dinarama. Aunque Olvido Gara Jova Alaska es tapatía de nacimiento, su carrera ha estado centrada en España, país en el que ha vivido toda su vida. Nadie puede dudar su importancia dentro de la “Movida madrileña” de la década de los ochenta, pero su importancia dentro del rock mexicano es casi nula, salvo el ser parte de los grupos españoles de rock que comenzaron a llegar a México previo a la campaña Rock en Tu Idioma de BMG Ariola y que, posteriormente, provocaría el apoyo de dicha disquera a agrupaciones mexicanas.

Dentro del periodo 1972-1987 sólo hay cuatro canciones marcadas como rock mexicano. Eso deja un 2.59% de presencia del rock mexicano en listas de popularidad anuales (porcentaje que no está alejado de la presencia total en la programación de radio Top 40). El 21.875% del primer periodo revisado (1956-1971) cae de una manera estrepitosa. Las razones ya han sido explicadas: por un lado, la invitación del gobierno de Luis Echeverría para que las estaciones de radio no tocaran rock (en “El efecto Avándaro del capítulo II), y por el otro, el negocio tan redituable que representaron las baladas, parte fundamental del 97.40% que está presente en los tops presentados para el periodo (1972-1987).

Sólo hay que dejar claro que si no sonó rock en la radio durante esos 16 años no fue por falta de canciones, discos o grupos; al contrario, a pesar de las limitaciones, durante ese tiempo el rock tuvo un desarrollo importante en nuestro país. Ello será expuesto a continuación.


[1] Véase “La Revolución de Emiliano Zapata ‘entra’ a la capital” en Antonio Malacara Palacios, Catálogo subjetivo y segregacionista del rock mexicano, Angelito Editor, México, 2001, 163.

[2] Abreviatura de Long Play: disco de duración mayor a los veinte minutos.

[3] Véase Valdez Cruz, op. cit., 51. También en Eric Zolov, Rebeldes con causa: la contracultura mexicana y la crisis del estado patriarcal, Norma, México, 2002, 304.

[4] Abreviatura de Extended Play: disco de duración menor a los veinte minutos.

[5] Malacara Palacios, op. cit., 106.

[6] Aquí no importa si la banda fue planeada desde Televisa, si hacían playback en sus conciertos, o si sus integrantes sabían o no tocar algún instrumento. Esas características extramusicales no tienen cabida para esta investigación.

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