Rock impop: La industria discográfica incluye nuevos actores

rockimpop_frontcoverEste es un fragmento de Rock impop: El rock mexicano en la radio Top 40.

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El periodo 1988-2006 ofrece datos muy interesantes ya que se puede asegurar, con base en las listas anteriores, que dicha etapa ha sido la de más apertura musical en la radiodifusión de la Ciudad de México. Por primera vez en este escrito no se puede aseverar categóricamente la supremacía de las baladas en el cuadrante; tampoco es que estas hayan desaparecido, no obstante sí hubo una búsqueda por parte de los radiodifusores –y la industria discográfica- por ofrecer contenidos musicales más diversos.

La difusión en radio de propuestas musicales distintas a las acostumbradas desde mediados de la década de 1960 no es producto sólo de las prácticas radiofónicas, es resultado de la intervención de nuevos factores en la industria, tales como: cambios estructurales en las discográficas trasnacionales (junto al advenimiento de las cuatro grandes disqueras), el inicio de la señal de MTV Latinoamérica, el nacimiento de Ocesa como la principal empresa dedicada a la organización y promoción de conciertos, la llegada de internet como medio de difusión de los productos de la industria discográfica y, por último, pero no menos importante, la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) que entró en vigor el primer día de 1994. A continuación se desglosará de una manera breve cada una de los que, entonces (primer lustro de 1990), fueron  nuevos actores en el medio discográfico y radiofónico de México.

El TLCAN en la música

Se debe hacer mención del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Dicho convenio económico ha permitido desde el 1 de enero de 1994 el intercambio de, entre muchos otros productos: obras musicales (CDs, DVDs, KCTs, discos de vinilo, etcétera) y publicaciones (revistas, periódicos, libros) producidos en Canadá, Estados Unidos y México. Esto tiene pertinencia dentro del campo de la industria discográfica con la inauguración en México de tiendas de música como Mixup, perteneciente a Grupo Carso y fundada en 1994.[1] En este punto, cabe hacer el recordatorio de que una de las fuentes usadas para realizar las listas de popularidad es el nivel de ventas de discos en tiendas.

La llegada de Mixup y tiendas similares, como Discolandia o Tower Records, permitió que los discos de agrupaciones de rock mexicanas ya no fueran objetos exclusivos de Hip 70 (local localizado en avenida Insurgentes que también era usado para conciertos desde 1980)[2] o del Tianguis Cultural del Chopo. Después del TLCAN, los discos de rock comenzaron a estar a la vista de más personas no especializadas en la escucha de este tipo de música.

Las cuatro grandes

En el capítulo II de este trabajo ya se habló de las cuatro grandes disqueras internacionales: EMI, Universal, Warner y Sony. Sin embargo, dicha situación comenzó precisamente en el periodo 1988-2006. Antes de la década de los ochenta –y aún durante algunos años de la última década del siglo XX- existieron otras disqueras que compartían el control del mercado discográfico internacional. Se pueden mencionar, entre algunas de ellas: RCA, CBS, Ariola, Capitol, Polydor y Polygram, además, por supuesto, de EMI, Sony y Warner (Universal no se menciona puesto que nació con ese nombre en 1996).

Para inicios del siglo XXI, RCA, CBS, Capitol, Polydor y Polygram ya estaban absorbidas por alguna de las compañías que actualmente se conocen como las cuatro grandes. A partir de esto, la industria se redujo a ese número de empresas y sus múltiples filiales o subsellos (asunto también expuesto en el capítulo II). Aunque sin dejar de lado la presencia en la industria de una infinidad de discográficas pequeñas o independientes, de las cuales se pueden recordar algunas mexicanas como Discos Pentagrama, Fonarte Latino, Opción Sónica y Cintas y Discos Denver, entre otras.

MTVLA

El caso de MTV Latinoamérica también es digno de mención. La cadena estadounidense nació en 1981. Pasaron 12 años desde su fundación en Estados Unidos para que se estableciera una señal especializada en México, el centro y el sur del continente americano. El modo de funcionamiento de la cadena televisiva no distó del de una estación de Top 40, es decir, se nutría de un grupo de videoclips actuales (los cuales siempre ha tenido en competencia por medio de charts), que eran complementados con videoclips de catálogo, además de caricaturas, animaciones y reality shows. Esto significó para las discográficas, los grupos y el público, la obtención de un nuevo canal de difusión de música e imagen. A partir de 1993, la popularidad de un grupo o solista en México ya no se medía sólo por su presencia radiofónica, sino que también se tenía que revisar el lugar que ocupaba el videoclip en el conteo de MTV.

Rock en vivo

En 1990 nació Ocesa,[3] organizadora y promotora de conciertos. En ese mismo año Santana tocó por vez primera en el Palacio de los Deportes el 26 de junio y al inicio del siguiente año comenzó el arribo de agrupaciones anglosajonas exitosas con la presentación de INXS en el Palacio de los Deportes.[4] A partir de entonces han desfilado por foros importantes de la capital (Foro Sol, Estadio Azteca, Palacio de los Deportes, Teatro Metropolitan y Auditorio Nacional, este último, el único que no es operado por Ocesa) grupos internacionales como Soda Stereo, Bob Dylan, Chicago, Guns n’ Roses, Los Fabulosos Cadillacs, Elton John, U2, Roger Waters, Metallica, Radiohead, Michael Jackson y The Rolling Stones, entre muchos otros. Por el lado nacional, también agrupaciones mexicanas lograron trascender el escenario de Rockotitlán, uno de los lugares especializados en rock más recordados por el público, y presentarse en los foros mencionados: Maldita Vecindad, Caifanes, Jaguares, Molotov, Café Tacvba, Zoé y El Tri, entre algunos otros.[5] En 1998, Ocesa organizó el primer Festival Vive Latino en el Foro Sol (Autódromo de los Hermanos Rodríguez), espectáculo que para 2006 sumaba siete ediciones y en el que ya habían tocado un sinnúmero de agrupaciones de rock latinoamericanas, lo que era (y es aún) el principal atractivo del encuentro anual.

Ese es el lado industrial de las presentaciones en vivo, pero así como hubo más apertura en la radio capitalina, también fue posible la inauguración y supervivencia de algunos foros independientes para música en vivo. Uno de los más recordados dentro del ámbito del rock es Rockotitlán (1985-1998),[6] uno de los espacios ideados especialmente para conciertos y que dio otra perspectiva para las presentaciones de rock alejada de los hoyos funkies.[7]  Además, paralelo a Rockotitlán, estuvieron La Última Carcajada de la Cumbancha (LUCC), el Bar 9 y el Tutti Frutti. En 1995, se fundó el Multiforo Alicia como parte de una nueva generación de lugares donde escuchar música en vivo. También surgieron el Circo Volador, Dada X, el Faro de Oriente, además del acondicionamiento para conciertos en centros de reuniones ya existentes como el Centro Cívico Ecatepec, el ex Balneario de Pantitlán, el Centro de Convenciones Tlatelolco, el Toreo de Cuatro Caminos, el Centro de Convenciones Tlalnepantla, La Plaza de Toros México y el deportivo Plan Sexenal.

Por último, no se pueden dejar de lado los conciertos masivos de 1995 (Rock por la Paz y la Tolerancia, Doce Serpiente y Rock de la Consulta) en Ciudad Universitaria en apoyo al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y los organizados por La Serpiente sobre Ruedas a partir de ese mismo año a lo largo del país, en los que, entre otras agrupaciones, participaron Santa Sabina, Caifanes, Guillermo Briseño, Tere Estrada, Fratta y Maldita Vecindad. Además de los conciertos gratuitos en el Zócalo de la Ciudad de México y diversas explanadas delegacionales a partir de 1997.[8]

Internet irrumpe en la industria

En la actualidad se discute todavía el destino de la industria discográfica debido a las facilidades que softwares P2P (peer to peer; persona a persona) y redes sociales como MySpace y YouTube han dado a los usuarios para consumir música sin necesidad de pagar por ella. Esta discusión no es nueva, data, al menos, del año 2000 en que Lars Ulrich, baterista de Metallica (a la par de las empresas discográficas), emprendió acciones legales en contra de Naptser por permitir el intercambio de canciones de la banda de thrash metal sin permiso de los músicos, acción que según el fallo de la juez Marilyn Pattel de San Francisco, Estados Unidos, violaba derechos de autor.[1] Sin embargo, no todo en internet es piratería (o descargas ilegales); desde 2001 existe uno de los modelos de venta musical auspiciados por las discográficas más exitoso: iTunes de Apple.

Ambos fenómenos han modificado no sólo el modelo de negocio de la industria discográfica; también han hecho mella en la forma de medir la popularidad musical. Así como desde 1993 se comenzaron a tomar en cuenta los charts de MTV para medir la popularidad en México, en el transcurso de la primera década del siglo XXI, el top de canciones descargadas de iTunes comenzó a ser una fuente más para medir la popularidad de una canción. Paralelo a esto, se encuentran redes sociales virtuales como MySpace, Last.fm y YouTube que ofrecen información de las canciones y grupos más solicitados por los internautas. Por último, también se suman sitios especializados en la difusión de letras musicales, como Metrolyrics o Terra, que ofrecen un top de las letras de canciones más buscadas por internautas.


[3] http://www.cie-mexico.com.mx/cieCorporativo.php Visitado el 26 de marzo de 2012.

[4] Obviamente, no fue el primer concierto de una agrupación anglófona en México. No se pueden dejar de lado los siguientes conciertos que ocurrieron fuera del DF: Queen en octubre de 1981 en Puebla, Carlos Santana en el estadio Nou Camp de León, Guanajuato, en 1988 y Rod Stewart en el estadio Corregidora de Querétaro en 1989. Un concierto que sí ocurrió en la capital del país pero pertenece al periodo de 1972-1987, es el de The Police en el World Trade Center en 1980.

[5] Para una información más detallada de la agenda de conciertos en México entre 1965 y 2012 véase http://marciano.atomkinder.net

[6] La historia de Rockotitlán contada por Tony Méndez, uno de los propietarios: http://www.rockotitlan.com/botones/historia/main.htm

[7] Término empleado para los lugares adaptados (como bodegas, estacionamientos) para realizar conciertos de rock durante la década de los setenta y parte de los ochenta que carecían de todo tipo de servicios adecuados para el público (baños, iluminación, servicio médico, salida de emergencia, sistemas de audio óptimos, etcétera). Algunos de los hoyos funkies más recordados son Siempre es lo Mismo, El Herradero, Salón Chicago y Petunias. Martínez Peláez Manuel, http://www.maph49.galeon.com/avandaro/avandaro8a.html

[8] Los conciertos en apoyo al EZLN no fueron los primeros realizados en Ciudad Universitaria. Durante la huelga del Consejo Estudiantil Universitario (CEU) de 1987, en enero, se realizó un concierto en las islas en el que participaron Cecilia Toussaint, Nina Galindo y Eugenia León.

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