Ritornello: otra canción pegada a la memoria (fragmento Riff VIII)

El Ferrari paró en el número 21 de East Bellevue Place. Desde antes de bajar, Filos quedó admirado de la fachada del Sutton Place Hotel, uno de los más elegantes de la ciudad de los vientos. Al parecer, la noche terminaría mucho mejor de como se la había imaginado: drogándose con una modelo hermosa en un hotel de lujo. Le latía el corazón al máximo. Su emoción era tanta que no puso atención al camino a la habitación. Tenía ojos solo para el culo de la ojiazul y tacto para proteger su bolsa de plástico. Filos y la modelo se detuvieron afuera de la puerta de una habitación. Antes de girar el picaporte, la mujer advirtió al músico:

–Espero que no te moleste que estén unos amigos –aún hipnotizado por el caminar de la chica ye-ye, Filos negó.

El humo no permitía ver más allá de la mano estirada y el ruido era ensordecedor dentro del cuarto. El músico identificó algunas notas de “Halleluwah” de Can. Sintió que se adentraba a un lugar desconocido. La ojiazul lo tomó de la mano. Filos no la veía, ni siquiera el perfume Chanel 5 de ella sobrevivía a la densidad de la marihuana combinada con tabaco. Ella se sentó en el suelo sobre una alfombra aterciopelada. Filos la imitó. A ese nivel se veía el cuarto a medias, la altura más baja permanecía inmune al humo agazapado arriba. Después de repasar el cuarto con la mirada, Filos se dio cuenta de que su acompañante no se avergonzaba de cruzar las piernas en posición flor de foto a pesar de llevar minifalda; podía ver el camino de sus muslos blancos hacia su braga. Parecía que la mujer quería estar acorde a la estética del cuarto y dejaba al descubierto sus niveles inferiores. Hasta entonces, Filos reparó en que quizá la cabeza de ella también estaba invadida por el humo, igual que la habitación. Sacó la bolsa que La Pietra le había dado antes, se la ofreció. Ella se la dio a una mano que apareció de la nada desde el cenit, como en una pintura apócrifa de La creación de Adán. Otra mano entregó un churro a Filos. Él miró hacia arriba, sólo vio nubes de marihuana. Entendió que era un regalo de un Dios que habitaba ese cuarto. Prendió presto un extremo del joint. Inhaló, sintió su sabor cítrico bien equilibrado y de permanencia larga. Sacó el humo de su boca disfrutando el paso del aire por sus labios. Intentó compartir con La Pietra, ella negó con la mano, esperaba su propio regalo que le enviaría alguien desde la atalaya. Mientras Filos disfrutaba de su droga, observó a La Pietra despojarse de su ropa. La deseó, pero estaba demasiado ocupado en apurar su cigarrillo. Una vez desnuda, la ojiazul lo observó y entonces fue el músico quien se sintió incómodo con su vestimenta, aprensó su cigarrillo entre sus labios y se quitó todo lo que traía. Ese Edén ya tenía a su Adán y a su Eva; faltaba la manzana prohibida. No tardó en llegar. Una jeringa cayó en la mano de La Pietra, la modelo flexionó su pierna para que la planta de su pie le quedara cerca. Miró a Filos y le dedicó una sonrisa pícara. Se picó y del azul de sus ojos comenzó a escurrir un maremoto. Sus ojos parecían derretirse. Tanto más líquido ingresara a su cuerpo, sus pupilas se precipitaban aún más. Ella mostró la jeringa vacía a Filos al terminar su contenido, él aceptó con la cabeza y le dio una última aspirada a su toque. La mano de aquel Dios le alargó una jeringa nueva y una liga. Filos apagó su cigarro y aventó la liga a otro lugar, no necesitaba resaltar sus venas. La aguja penetró con frialdad su piel. Se ayudó del dedo pulgar para vaciar su contenido, lo hizo lentamente. La heroína tomó su cauce de inmediato, el guitarrista sintió una calidez recorrerle todo el cuerpo. La Pietra puso una mano en la rodilla del músico. Él dejó caer su mano sobre la de ella: se conectaron. La Pietra cerró los ojos para escuchar mejor la música de los alemanes. El músico hizo lo mismo. Cuando los volvió a abrir, una mujer desnuda estaba detrás de La Pietra, le platicaba algo al oído sin quitar la vista del músico, parecía recriminarle algo. Filos cerró los ojos de nuevo. Sintió que las yemas de unos dedos sobaban sus muslos. Esas manos dibujaban círculos y líneas, pensó en las líneas de Nazca y en una nave extraterrestre manejada por La Pietra desnuda. Pensó en sus senos pequeños y en su vientre plano. En su culo. En sus ojos azules goteando. Entonces Filos sintió frío. Un viento gélido le rasguñaba la piel. Extendió las palmas de las manos como si fuera a rezar un “Padre nuestro”, sintió caer unas gotas de agua. De pronto le dio comezón en la cabeza. Peinó su pelo seco con una mano, la cual parecía ser una escobilla que limpiaba la piel hecha tierra sobre su cabeza, mientras los cabellos eran cachanilla desértica. Polvo eres… Llevó su otra mano para barrer por completo la tierra que cubría su cráneo. Bruñó el hueso, todo lo que estaba sobre de él cayó al suelo. Extendió su mano de nuevo en posición de rezo, el chipi chipi continuaba, guardó algunas gotas en su palma y las llevó a su cráneo para trapearlo. Se sintió fresco. Abrió los ojos: La Pietra hacía tijeras con la mujer que un rato antes le hablaba al oído. Filos volvió a cerrar los ojos para dejarse caer de espalda sobre el pasto aterciopelado y dormir en ese jardín de las delicias.

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Fragmento Riff VII

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Fe de erratas

Portada

Ritornello: otra canción pegada a la memoria

Ritornello: otra canción pegada a la memoria

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Fe de erratas de “Ritornello: otra canción pegada a la memoria”

A pesar de todas las revisiones, lecturas y relecturas, algunos errores de dedo sobrevivieron, así como algunos aspectos técnicos en Ritornello. Aquí una lista de las erratas que he identificado hasta el momento.

[PDF]: Ritornello “,” otra canción pegada a la memoria. Al título le tuve que poner coma en lugar de dos puntos, pues al momento de guardar el archivo me impidió usar ese carácter “extraño” (¡¿?!). El nombre de la novela es Ritornello: otra canción pegada a la memoria.

[e-book] Etiquetas: Ritornellottt Cancionttt Musicattt Rockttt Rock Mexicanottt Novelattt Poesiattt, Filosttt Sirenattt Alma Rosattt Zafio Neronttt: Algo raro pasó aquí pues, en primer lugar, se repitieron los tags; en segundo, cada tag aparece seguido por tres “t”; y en tercero, no está dividido por comas.

[Ambos; Riff I]: No sé si mi mamá quiera gastar en “un” comprarme un bajo. / No sé si mi mamá quiera gastar en comprarme un bajo.

[Ambos; Riff II] … pero está segura “que” las letras y melodías son para ella porque las ha vivido. / … pero está segura de que las letras y melodías son para ella porque las ha vivido.

[Ambos; Riff III] Prueban cómo “llegarían” a ese lugar. / Prueban cómo llegarán a ese lugar.

[Ambos; Riff V] Había pancartas haciendo reclamos por la matanza de Acteal recién ocurrida “;” el motivo que tenía reunidas… / Había pancartas haciendo reclamos por la matanza de Acteal recién ocurrida, el motivo que tenía reunidas…

[Ambos; Riff V] … hasta entonces el público se convenció “que” frente a ellos estaba el Zafio Nerón que los había convocado. / … hasta entonces el público se convenció de que frente a ellos estaba el Zafio Nerón que los había convocado.

[Ambos; Riff VIII] … los “reportero” escritos dejando su grabadora en la mesa donde se sentarán los cinco músicos. / … los reporteros escritos dejando su grabadora en la mesa donde se sentarán los cinco músicos.

[Ambos; Riff VIII] Al sonar la primera nota de “Plug in ‘,’ baby”… / Al sonar la primera nota de “Plug in baby”…

[Ambos; Riff X] “Serán” en dos partes: la primera durante la gira… / Será en dos partes: la primera durante la gira…

[Ambos; Riff X] … aprecia sus “pelos” rojos derramados sobre la almohada blanca. / … aprecia sus cabellos rojos derramados sobre la almohada (o) … aprecia su pelo rojo derramado sobre la almohada.

[Ambos; Riff X] Se queda petrificada al ver “como” el locutor toma del talle a Sirena después del abrazo. / Se queda petrificada al ver cómo el locutor toma del talle a Sirena después del abrazo.

[e-book, para algunos dispositivos; Riff XI-LETRAS] A partir de “La güera se acerca al lugar donde Alma Rosa preparaba con delicadeza la manzana…” (Riff XI) y hasta “Una ofrenda al ombligo de la luna” (LETRAS), aparecen todas y cada una de las líneas con fondo blanco, por ello, esto solo se hace visible si se tiene activado el color de fondo en sepia o negro. Hasta el momento solo he identificado este error técnico en la app de Kindle para Windows 8.

Como se puede leer, Ritornello está muy lejos de la perfección. Cualquier errata que encuentres puedes enviármela y será agregada a la lista. En caso de llegar a un número considerable de erratas, tendré que realizar una segunda edición.

Fragmento Riff VII “Ritornello: otra canción pegada a la memoria”

Fragmento del Riff VII de Ritornello: otra canción pegada a la memoria

Imagen. A un hombre.

 

Is there anybody out there? Is there anybody out there?

Filos está en posición fetal sobre su cama aún tendida. No se ha desvestido. Sus manos tocan la suela de sus botines sucios y eso no le importa, es lo que menos le importa. La luz de un LED de estéreo roza sus paredes oscuras, él trata de alejarse lo más que puede de ella; pareciera que esa luz lo hiere, prefiere darle la espalda y permanecer en la oscuridad. Cierra los ojos y se hunde en su almohada. El random de rolas de Pink Floyd le ayuda a vaciarse. No llora pero quiere hacerlo. Siente un infarto que no se consumará. Quiere irse y tampoco lo logra. Está ahí, arrumbado sobre un colchón que no es lo suficientemente frío como para sentirse muerto. Se pierde y regresa. Se pierde y regresa. Lo repite una y otra vez: Se pierde…

Ohhh, baby, set me free.

Ohhh, I need a dirty woman.

Ohhh, I need a dirty girl.

… y regresa. Guitarrazos hacen que se despierte por momentos. Vuelve a decaer, respira profundo. Siente que sus pensamientos cavan en su piel. Las ideas socavan. Se soba, se rasca, se pega, se besa. El pelo se atora en sus manos temblorosas. Ve la luz. La siente en su piel. Exhala. Vuela. Inhala. Cava. Se pierde y regresa. Cambia de lado, mantiene la misma posición fetal. Se abraza y se miente: es otra persona. Abre la boca y percibe su aliento caliente. Vuelve a ver la luz. Cierra los ojos mientras un piano precede al huracán. Se hunde en su cama. El techo se eleva… se expande. Una voz femenina encanta a sus poros. Se eriza. El escalofrío de sus piernas se traslada pasivamente hasta su pecho al unísono de “The great gig in the sky”. Abre los ojos. Se pierde en el remolino de su ropa y sus sábanas apestosas al aroma de Sirena. El escalofrío se va. Vuelve. Le hace dueto a la voz femenina… grita… Grita… GRITA… ¡¡GRITA!!… exhala. La quijada le tiembla. Las manos le tiemblan. Su vista está nublada. Vuelve a ver la luz, sigue solo. Se abraza.

How I wish, how I wish you were here.

Una lágrima, tan solo una lágrima. Siente más por venir pero no salen, ni siquiera se asoman. Su cuello es invadido por un escalofrío. Se soba, se rasca, se pega, se besa. Socava. Una lágrima. Cierra los ojos. Ve sus lágrimas, las siente y no salen, desaparecen. Inhala. Exhala. Inhala. Exhala. El pecho se le infla y se mantiene así unos segundos. Se pierde y regresa. Exhala y suelta un sollozo breve. Una lágrima. Cambia de posición. Abre las piernas, abre los brazos. Mira al techo. Sus ojos proyectan una película, su película, nuestra película. Aprieta los párpados para quemar esa cinta. Aprieta los puños y la mandíbula en un esfuerzo inútil por desaparecer.

Hey you! Would you help me to carry the stone?

Open your heart, I’m coming home.

Levanta los brazos con los puños cerrados para gritar un solo de guitarra. No quiere ver la luz y se esconde debajo de su almohada. Amenaza a la oscuridad. La rabia le anestesia la quijada que permanecía temblorosa aun con los dientes clavados en la almohada. Llora. Por fin llora.

Hello… hello… hello…

Baja los brazos. Se siente débil, indefenso. La cama ahora sí está fría. Llora. Quita la almohada de su rostro descompuesto. Ve la luz.

Come on… come on… now.

Sigue solo. Respira con pausa estertórea. Llora. Regresa a la posición fetal. Se abraza y la recuerda, la siente junto a sí. Mejor entrelaza sus manos. Las acaricia, las soba, las arrulla, las besa. Exhala. Descansa.

Relax… relax… relax…

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Ritornello: otra canción pegada a la memoria

Esta que ves acá arriba es la portada de Ritornello: otra canción pegada a la memoria, mi primera novela. Puedes comprar Ritornello en Amazon (por la increíble cantidad de 65 pesos) o, si quieres leer un poco antes de comprarla, basta con que me mandes un tuit a @hugokoatl o un correo a novelaritornello@gmail.com.

Sinopsis:

¿Alguna vez has despertado teniendo una canción en la mente que se repite una y otra vez durante todo el día? ¿Y un deseo? Esta novela es música, como la vida misma.

Zafio Nerón, el grupo de rock más importante de América Latina, regresa a México después de una estancia exitosa en Los Ángeles. El retorno genera rumores que para Alma Rosa son música de fondo, ella prefiere subir el volumen a su deseo de relacionarse con Filos, el guitarrista y líder de la banda. Sin embargo, deberá soportar una presencia que desafina su melodía de vida: una modelo a la que todos conocen como Sirena, la novia de Filos.

Fragmento Riff VII

Fragmento Riff VIII

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